La que no.

3 Mar

Es que hay tantas versiones de ti
que no sabría que decirte.

Está la versión,
que con la mayor gracia y aplomo
que me permite mi ser,
te despide como parte natural
-y algo inevitable-
de un nuevo amanecer por venir.

La versión que es. Que ya fue.
Y que como en tregua interna
ya no busco entender.

Esta la versión que me enoja.
Y que luego no.

La versión que perdono. La que acepto.
Y en la que acojo – sin penas, ni tragedias-
todo aquello que fuiste (fuimos)
y que quizás nunca fue tu lugar ser.

Esta la versión en que honro. Que te honro.

La versión que no te piensa mas cuando ando por las calles,
o visito el Carolino, o se me ocurre saludar al Sol,
no más porque es si. O quizás porque sea Viernes.

Esta la versión que no te siente. Ni te busca.

Pero también luego esta tu versión de las mil y un alegrías.

De nuestras noches de fiesta.
Rincones de euforia.
Y de estar feliz. exhausta. Trasnochada.
Aún a las seis, siete u ocho de la mañana.

Esta la versión de domingos calmados.
(reclamo de cigarros)
Y la versión de mi mano
que -si o si- llevabas al medio de tu pecho
cuando estábamos abrazados.

Mas amor. Mas afecto. Mas contacto.
Cuerpo. Y luego tanta frialdad,
tanta ausencia
que hasta estremecías.
Y dabas miedo.

Esta la versión que me cantabas.

La de campos de maizales.

Y no un nuevo, ni siguiente, próximo amanecer.
Porque Era ese. Allí- juntitos.
Pegaditos. Saliendo el sol.

La versión en que si- todo.

Quizás. 

Y la que no.

 

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Los que ven

3 Mar

El arte
es la provocación en uno
y el medio que lo provoca
todo al mismo tiempo.
Es el medio Y el movimiento.

La obra de autor
y el sentir del testigo que ve.

No hay una sin la otra.

Causa y Efecto. Expresión en acción.

Un poco como Dios.

El arte nunca está nada mas en la obra.
El arte no está tan sólo en el lienzo- artista.

El arte está en el que ve.

A quién es de alguien

3 Mar

Caigo en la cuenta
de como me tocas cuando quieres.
Y jalas mi cuerpo hacia ti con esa familiaridad
que es natural a quien es de alguien.

Pero “no somos” de nadie.

Y aquí trasnochados,
nos vemos un segundo en silencio
y me acercas otra vez hacia ti
-firme, fuerte-delicado-
Yo sin voz. Ni voto.
(Indefensa)
Feliz.

Los que se quedan

3 Mar

Es como una idea
de un recuerdo callado que vuelve
por nunca haberse ido.

O quizás no fue así.
Y tu si te fuiste.

Pero fui yo la que se fue contigo.

Duelos Vinculados

3 Mar

Me di cuenta que estaba todo allí.

Soñando un cacho de un sueño pero metido en otro
como uniendo dos sitios partidos,
de tiempos (mundos) distintos,
todo en una sola historia.

En un sueño: pasado.
En otro: hoy.

Y en un uno, había campo.

Y vastos cachos de pasto apartados
en un momento perfecto de silencio
al medio de cielo casi rosa y dos maizales.

En otro una silla y esas manos.
(En verdad ha pasado tanto tiempo?) 
Café frío. Pies descalzos.
(Ya pasó mas) 
Miedos trágicos.

A flor de recuerdo siento en la piel un deja vú extraño.

Y ahora al amanecer de invierno (el otro fue verano).
Camisa de mezclilla que no es mía.
Y unos -otros-  ojos que miran.

Me pregunto si siempre nace el nuevo amor,
de donde el viejo muere.

Mi abuelita.

17 Oct

Y es que en ti estaban (están)
mis años blandos, años de leche…
Aquellos tiempos callados que como por codo
uno no cuenta por miedo a que la magia se desgaste.

“Never”
me dirías.
Invitándome a hacer pays de lodo en el jardín
contando otra historia, miles de ellas (más en tiempos de eclipse)
y a refugiarme en tu pecho, en medio de la noche,
porque aún me daba miedo el lado del clóset.

Eres el tiempo de olores dulces.

De una lengua sin lenguaje donde no había lugar para esto o para lo otro.
Nomás te  reías cuando no me entendías y en vez de usar español o english
me enseñabas a hablar con el corazón.

A hablar con el gato.
Con las vigas de madera del techo de rancho.
A los huevos calientitos que buscábamos en el gallinero
cuando estaba por salir por el sol –
y al tiempo que pasaba rápido (tanto!) que sin darme cuenta era esperarte
– junto al verano- otra vez.

Comías duraznos conmigo en los escalones y me defendías de mi hermano.

Hacías disfraces de princesa que luego reclamaba que eran rosa
cuando quería azul, y azul cuando quería rosa-
hasta bendito sea el punto intermedio que encontramos con el rojo
cuando de pronto descubrimos a la caperucita roja
caminando por el bosque con un lobo.

Me leías en las noches en tu lengua materna.

A ti no te importaba que no tuviera amigas-
y me dejabas usar al cuello tus miles de hilos con perlas y piedras turquesa.
Me ponías lipstick y me pintabas las uñas de rosita a veces.

Me cantabas cuando estábamos solas y nadie se daba cuenta.

(A veces odio que no sepa suficiente gente que bien sabe de mi, más de ti)

Esa maga, secreta que aparecía siempre sin falta hasta mis seis o siete años hasta que lo dejó de hacer.

Me llamo como tu, aunque mi idioma es diferente al tuyo
pero al final es lo mismo. Y me alegra.

Te guardo para mi.

O tal vez para mi hija no nacida.

O para la suya- cuando sea yo la abuelita.

Pero ahorita eres mía.

En mis sueños.
En mis memorias…mis años de leche- dulzura blanda
tesoro de infancia sagrada (que no vaya ser como magia que se desgasta)
que mejor callas y  guardas.

Avisos.

8 Aug

Despierto de pronto en horas de madrugada.

Esta quieta, tan quieta la noche,
que es como si estuviera algo raro colgando
que se pega y despega del aire.

Escucha.

Hasta la noche milenaria esta haciendo uso de su lengua materna
y con medios y mensajeros secretos, de pronto quiere hablar.

(Pero con la Luna tu y yo sabemos que nada pasa porque si)

Esta que sofoca el aire de tierra caliente pero juro que pega frío al pulmón.

El humo de la fogata sube sin bailar.

Y el vacío habla con un silencio, no de un espacio sin nada,
pero con el silencio de algo, o alguien, que esta- y que calla.

Acuesto cabeza al pasto mojado.

Tiembla el Suelo. Pero aún no dice porqué.